Drogas, alcohol y conducción

Todos sabemos que para conducir debemos tener unas capacidades físicas y mentales óptimas.

Tenemos una gran responsabilidad al conducir. Como conductores, debemos evitar que nuestra conducción ponga en peligro no sólo a los que estamos al volante sino, también, y más importante, a aquéllos que van de ocupantes en el vehículo y  a  otros  que ni siquiera conocemos.

Debemos tener en cuenta una serie de factores y condicionantes a la hora de circular.

Uno de los  aspectos relevantes para la obtención o renovación de los diferentes permisos de circulación están relacionados con el consumo o abuso de sustancias. El consumo de estas sustancias puede reducir considerablemente nuestro rendimiento afectando a nuestra atención, concentración y habilidad psicomotora.

Entre estos factores relevantes que afectan a la conducción encontramos:

  • Abuso o dependencia del alcohol
  • Consumo o abuso habitual de drogas y medicamentos incompatibles con la conducción que generan déficit de atención, somnolencia o estados alterados de consciencia.
  • Trastornos inducidos por drogas y medicamentos (delirium, demencias, alteraciones perceptivas o trastornos psicóticos).

En el caso que se presenten antecedentes de dependencia o abuso en el pasado se podrá obtener o prorrogar el permiso tras demostrar un periodo de abstinencia o extinción del consumo siempre y cuando no existan secuelas irreversibles que supongan riesgos para la seguridad vial.

Un aspecto a tener en cuenta es que tanto los trastornos mentales o por consumo de sustancias son susceptibles de aplicación de restricciones, adaptaciones y limitaciones siempre y cuando sean prescritas por facultativo (psiquiatra, psicólogo) con su pertinente informe favorable.

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