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¿Las vacunas son necesarias?


Las vacunas son necesarias para erradicar algunas enfermedades.

La vacunación es  una de las herramientas más eficaces, efectivas y eficientes con las que cuenta el sistema sanitario y  son muchas las enfermedades que se pueden evitar por vacunas,
no olvidemos  que  antes de su utilización generalizada, las enfermedades infecciosas (polio, difteria, tosferina, sarampión, viruela) fueron la mayor causa global de fallecimientos.

A pesar de lo expuesto, actualmente podemos decir que existe una crisis de confianza en las mismas (en palabras del Consejero de Sanidad del País vasco, D. Rafael Bengoa) Esta crisis de confianza  choca con la realidad, y es injustificada desde el punto de vista científico.

Aunque las vacunas son cada vez más seguras y más eficaces, el público está  más ansioso con los posibles efectos secundarios de esas vacunas. Esta ansiedad no está justificada: se trata de una errónea percepción de riesgo que, además, promueven ciertos grupos anti-vacunas en Internet, ciertos profesionales  y medios mal informados.  Esto ha hecho bajar la tasa de vacunación en algunos países, por lo que han surgido brotes nuevos de enfermedades con numerosas muertes.

No hay que olvidar que en las últimas dos décadas los sistemas para evaluar la seguridad de las vacunas han mejorado de forma importante. Sin embargo, la comprensión por parte de los ciudadanos del balance riesgo-beneficio de las vacunas es pobre, y necesita explicarse mejor. Si  la Administración, los profesionales de la salud y los medios no comprenden bien la situación se puede poner en peligro la vida de muchas personas, ya que resurgirían enfermedades ya controladas, tal y como está ocurriendo con la poliomielitis.

Así pues, necesitamos  actuar ante esta situación. Esta en juego la salud de todos nosotros. Las vacunas son necesarias.

Es más, sería conveniente en algunos casos ampliar a mayor población la vacunación, por ejemplo, de la gripe. Así el Comité de Vacunación e Inmunización de UK recomienda expandir el programa infantil de vacunación  de la gripe para  los escolares de 5 a 17 años  aunque no incluiría a otros grupos de edad porque económicamente sería prohibitivo y probablemente no tendría el respaldo de sanitarios ni del público.

La evidencia científica ha demostrado claramente el papel decisivo que han desempañado las vacunas en la consecución de un mundo más sano.

 

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